domingo, 25 de mayo de 2014

En que consisten las dietas milagro y por que pueden ser nocivas para la salud

dietas que no sirven

Las dietas milagrosas para adelgazar se encuentran a la orden del día y son aquellas las cuales prometen pérdidas de peso muy rápidas en un muy breve período de tiempo, las mismas pueden tener consecuencias para la salud física y emocional por eso hay que tener mucho cuidado con las mismas. Estas tienen su origen en publicaciones de un origen dudoso, no tienen sustento científico y no apuntan a los cambios de hábitos alimentarios.

Cuando nosotros estamos buscando obtener resultados que se extiendan en el tiempo deberemos tener en cuenta que estos tipos de dieta sólo sirven para obtener un resultado en el momento, pero no van más allá. Suelen traer efecto rebote, desánimo y frustración por estar haciendonos permanentemente a nuestra situación inicial.

En ocasiones las personas suelen tentarse con “pastillas para adelgazar”, las mismas son un preparado peligroso de diuréticos y anfetaminas entre otros componentes, las mismas provocan un descenso abrupto de peso ocasionado por la pérdida de agua. Junto con el agua  se pierden minerales importantes como el potasio o calcio que son imprescindibles para que la función cardíaca se cumpla correctamente. Entre otros efectos colaterales podemos nombrar: mal humor, desgano, debilidad, junto con un desequilibrio general del organismo.

Muchas dietas prometen descensos de 10 kilos en dos semanas o un mes. El problema es que muchas de estas dietas no aportan los nutrientes ni la energía necesaria para poder realizar nuestras actividades cotidianas y tampoco tienen en cuenta el sexo, la talla, la edad, la actividad física, etc. Además estas dietas no se pueden sostener en el tiempo ya que en general son bastante prohibitivas. Ante la falta de nutrientes en este tipo de dietas podemos incurrir en patologías  tales como la osteoporosis, anemia, problemas cardiovasculares, etc.

Como ejemplo de dietas milagro más conocida tenemos a la dieta de Atkins la cual disminuye de forma dramática los hidratos de carbono (menos de 60 g por día e incluso menos) y aumenta la ingesta de grasas hasta en un 80%. Este tipo de dieta genera toxicidad ya que aumenta la presencia de los cuerpos cetónicos en la sangre (acetona), por eso recibe la denominación de "dieta cetogénica". Los cuerpos cetónicos son sustancias que aparecen ante la restricción de la papa, arroz, pastas, cereales, pan, vegetales, frutas o durante el ayuno, pero desaparecen con una alimentación equilibrada. A todo esto se le suma que en estas dietas que son elevadas en grasas no especifican qué tipo de grasas se deben elegir. Cuando se busca un método saludable las cantidades de grasas no deben exceder el 30% y deben provenir principalmente de alimentos de origen vegetal como los aceites en crudo, semillas, frutas secas y de los pescados (que si bien son de origen animal, aportan grasas buenas).

También cuando consumimos proteínas en exceso se generan en la sangre sustancias como el amoníaco o la urea, lo que hace que el individuo sienta un gran cansancio, además las proteínas sobrecargan la función renal.

Otras dietas como la dieta Scardale está compuesta por un 34% de hidratos de carbono, un 40% de proteína y un 26% de grasas. La cantidad de energía prevista para esta dieta son 1000 calorías y el período de duración suelen ser 14 días. Como se nombro anteriormente estas dieta milagrosas sólo dan resultados momentáneos, luego de un tiempo se gana el peso perdido.

Por lo tanto para adelgazar saludablemente la solución es realizar un plan alimentario que contemple a la persona en forma individual y en el cual se puedan proveer lineamientos y herramientas para que el resultado no sólo sea una bajada de peso transitoria, sino también para poder realizar un buen mantenimiento.
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